Desde su celular, barra preso en Coronda dijo en radio que sigue activo

El diputado provincial Rodrigo López Molina solicitó que el Servicio Penitenciario explique por qué el jefe de la barrabrava de Colón usó su teléfono personal desde su celda para salir en una emisora. En la nota aseguró que “maneja la hinchada” sabalera y que la policía pidió dinero a cambio de su libertad

El diputado provincial de Cambiemos Rodrigo López Molina presentó un pedido de informes sobre el accionar del Servicio Penitenciario. La iniciativa tiene lugar luego de que un barrabrava de Colón asegurara que sigue “manejando la hinchada” desde la cárcel de Coronda, donde está detenido.

En contacto con el programa Radiópolis (Radio 2), el legislador santafesino instó al Servicio Penitenciario a que explique las condiciones por las que el jefe de la barra de Colón “no sólo usó el celular dentro de la cárcel sino que salió en radios”. “De no haber sido autorizado, es algo aún más grave. Es importante saber con precisión sobre las actuaciones administrativas y penales del Servicio Penitenciario, responsables de su control, custodia y vigilancia”, comentó.

A quien se refiere el ex concejal de Rosario es a Juan Abel “Quique” Leiva. Habló en un programa de radio de Buenos Aires y afirmó que maneja a la barrabrava sabalera desde la cárcel de Coronda. “Nos preocupa que el Servicio Penitenciario no advierta que se pueden seguir cometiendo delitos desde una celda, que se puede actuar con impunidad sin que medie castigo alguno”, añadió.

En la entrevista, “Quique” señaló que a su abogado “la policía le pidió 200 mil dólares” para recibir la libertad, y agregó que nunca “apretó” a un jugador de Colón. “Nunca los llegamos a molestar a ellos”, sostuvo.

Consultado por la orden del Enacom (ente nacional) a las unidades penitenciarias de Santa Fe de no usar los inhibidores de señales, López Molina respondió: “Con o sin inhibidores los internos deben ser controlados igual. No puede ser que hable desde la cárcel en un medio diciendo que sigue manejando la barra”.

“No podemos tolerar que un detenido con semejante prontuario diga por los medios de comunicación y desde una cárcel provincial que «está mal» que tenga teléfono en la cárcel, pero que lo necesita para hablar con su familia. Representa una falta absoluta de autoridad que resiente por completo la disciplina interna de cualquier penal. Lamentamos que suceda justamente en nuestra provincia y que nadie se haga responsable”, apuntó.

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