La Industria del juicio y su incidencia en el atraso de los pueblos

San Genaro, como otras ciudades de la zona, a lo largo de varias décadas, ha  sufrido una epidemia  de  demandas  laborales,  a veces justa y otras injustas que han llevado al achicamiento ocupacional.

Que se entienda bien!  Este  editorial no pretende bajo ningún concepto responsabilizar  al  trabajador, como culpable de esta situación;  porque  es quien  merece de nuestra parte el mayor de los respetos, porque como no hay futuro sin empresas, tampoco  hay futuro sin trabajadores.

Con respecto a los Estudios Jurídicos, es injusto generalizar porque aquí como en otros lados, hay muchísimos  letrados que  le han hecho honor  a  esa profesión, pero hubo otros, por suerte un sector minúsculo, que  se transformaron en eternos demandantes de reclamos laborales, de causas injustas, muchas veces inventadas para  luego quedarse con la mayor parte de la torta. Porque al final de todo, más  allá que alguno salga esbozando alguna sonrisa;  ambas partes terminan siendo víctimas, del propio juego.

Por lo general  ese nuevo desocupado,  que rasguñó unos pesos y que le llenó los bolsillos al abogado, andará  luego golpeando puertas que difícilmente se le van a abrir y por otro lado el patrón desconfiando de tomar un  nuevo trabajador. Esta es la resultante de todo esto!!!

Recuerdo un hecho resonante que dejó a muchas empresas al borde de la quiebra, denominada LA INDUSTRIA DEL JUICIO,  que   ocurrió en las décadas del 80 y 90,  con las industrias de Las Parejas;  con los famosos juicios por sordera, promovidos, inescrupulosamente,  por un estudio jurídico cañadense.  Tan fuerte fue el impacto en el ámbito empresarial de toda la región, que a raíz de ello se crearon  las ART.

En los últimos años se han formado muchísimas cooperativas de trabajo, que fueron  constituidas por ex empleados de algunas empresas fundidas,  donde las condiciones de los integrantes son muchas veces desventajosas, donde dejan de ser empleados y pasan a ser socios. Hay  muchos ejemplos con diversos resultados.

Por esa razón, a los buenos letrados que son la mayoría, les agradecemos por el buen  trabajo profesional que realizan;  pero aquellos que les gusta la plata fácil, les pedimos que actúen con responsabilidad;  se los agradecerá la sociedad.

También le pedimos la misma responsabilidad  a los empleadores; valorando y considerando que detrás de cada trabajador hay un ser humano;   para que nadie deje de ocupar personal  para cualquier tipo de actividad, ya sean emprendimientos  productivos,  comerciales, etc;  porque ambas partes se necesitan.

La patronal necesita del trabajador y este  de aquella  inevitablemente y  ambas se necesitan en un clima de respeto,  para  que así, cada  comunidad se desarrolle armoniosamente.

El país necesita trabajo digno; con empleadores y  trabajadores felices!

JUAN PEDRO ERRECART

Editorial de Convergencia edición impresa N° 752

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