El paro se sintió con fuerza y el sindicalismo amenazó con más

El paro general lanzado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos Centrales de Trabajadores de Argentina (CTA) se sintió con fuerza este miércoles en las principales ciudades del país, y particularmente en Rosario.
Con la actividad casi paralizada en su totalidad, por el peso que tuvo el hecho de que no hubiera transporte, dos movilizaciones gremiales coparon durante la mañana el centro de la ciudad. En ambas marchas hubo discursos fuertes, de tomo muy crítico hacia el gobierno nacional, y un claro llamado a la ciudadanía a castigar las actuales políticas económicas en las urnas, en las elecciones presidenciales de octubre.
En el mismo sentido, la CGT evaluó como contundente la adhesión al paro y pidió al gobierno que entienda la necesidad de un cambio de rumbo. Héctor Daer y Juan Carlos Acuña dijeron que la huelga mostró que una mayoría amplia de ciudadanos argentinos reclama una rectificación del programa económico y advirtieron que si no se produce la misma es posible que haya nuevas medidas de fuerza.
También el líder camionero Hugo Moyano fue muy crítico con el presidente Mauricio Macri y amenazó con más paros.
Por el lado del gobierno nacional, hablaron la ministra de Seguridad -“ya estamos hartos de los paros”, dijo- y el de Producción, Dante Sica, que dijo que la medida de fuerza obedece a las necesidades electorales de los líderes sindicales.
Como sea, la medida de fuerza se sintió y se convirtió en un hecho político significativo en un año convulsionado y complejo.

La calle
En Rosario no hubo actividad en escuelas públicas y en la mayoría de las escuelas privadas; tampoco en bancos y en la administración pública. 
La mayoría de los comercios estaban cerrados, sobre todo los grandes, aunque algunos funcionaban a persona baja, como un conocido supermercado de Tres de Febrero y Presidente Roca. Por su parte, el paseo comercial de avenida Pellegrini estaba casi totalmente parado.
Solo hacia los barrios se veían más comercios abiertos, pequeños locales y granjitas.
En tanto, los centros de salud mantenían guardias mínimas para casos de urgencia como las estaciones de servicio. Tampoco hubo actividad en peajes, puertos, transporte urbano ni traslados de camiones. El sector industrial (metalúrgicos, automotriz, químicos), los porteros de edificio ni los gastronómicos. Los comercios, en su mayoría, tenían las persianas bajas, incluso los shoppings.
Por la noche, de a poco la ciudad fue recobrando algo de su normalidad, con la apertura de bares, comercios de alimentos y las estaciones de servicio, aunque sin transporte, cuyo regreso estaba previsto para la hora cero de este jueves.

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