El Gobierno le pidió a Evo Morales que baje el tono beligerante de sus expresiones.

La recomendación se dio durante una reunión a solas en el departamento que Morales habita en Colegiales, donde se reunió con dos funcionarios del Gobierno que el lunes se acercaron para transmitirle un mensaje directo del presidente Alberto Fernández: “Argentina no avala las milicias armadas populares porque ello va en contra de todo el espíritu democrático de vivir en paz y bajo los parámetros de los derechos humanos universales”.

Según fuentes calificadas de la Casa Rosada, el Presidente estaba un tanto molesto por las expresiones de Morales, pero no quiso hacer público su malestar para no seguirle el juego al actual gobierno de Bolivia encabezado por Jeanine Añez, al que consideran “una dictadura”. El malestar que le planteó el Gobierno a Morales se dio antes de la carta que la ministra de Relaciones Exteriores del gobierno interino de Bolivia, Karen Longaric, envió en la noche del martes a su par argentino, Felipe Solá, para pedirle que el gobierno de Fernández repudie públicamente los dichos del ex mandatario boliviano. El encuentro de los funcionarios argentinos se dio el lunes antes de que enviara esa carta y, por otra parte, se aclaró que no van a responder la misiva de un gobierno al que no reconocen.

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